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Solemnidad del Patrocinio de Santa María Virgen sobre la Orden Hospitalaria

Curia General | 15.11.2019

Desde San Juan de Dios hasta nuestros días, la Virgen María, la siempre entera, ha ocupado un lugar central en la vida de la Orden. Compartimos el mensaje del Superior General, Hno. Jesús Etayo, en ocasión de esta celebración, el 16 de noviembre.


Mis queridos Hermanos, Colaboradores y miembros de la Familia Hospitalaria de San Juan de Dios

El día 16 de noviembre, tercer sábado del mes, celebramos en la Orden la solemnidad del Patrocinio de Santa María Vírgen sobre la Orden Hospitalaria, Patrona de nuestra Familia Hospitalaria de San Juan de Dios. Con tal motivo os envío mi felicitación y os invito a prepararla con esmero y a celebrarla con mucha alegría.



Desde San Juan de Dios hasta nuestros días la Virgen María, la siempre entera, ha ocupado un lugar central en la vida de la Orden. El cuadro de Bramante que acompaña esta carta nos recuerda la asistencia y protección de María a San Juan de Dios cuando era soldado en Fuenterrabía (España). Hoy seguimos sintiendo la protección y el patrocinio de Nuestra Madre, a quien reconocemos como Reina de la Hospitalidad. Ella continúa acompañando a nuestra Familia, enseñándonos con su ejemplo y su presencia a practicar la hospitalidad y a renovarla en cada momento histórico, como lo hizo con San Juan de Dios.

El nuevo sexenio al igual que el anterior, quisiera ponerlo bajo la protección de Nuestra Señora del Patrocinio, para que guíe a toda nuestra Familia Hospitalaria de San Juan de Dios en los próximos años, de modo que siguiendo las líneas de acción del Capítulo General y las indicaciones del Papa Francisco en su Mensaje a la Orden, podamos responder con fidelidad a los desafíos que se nos presentan, renovando la hospitalidad según el estilo de San Juan de Dios.

La primera semana de octubre tuvimos en Roma la Asamblea de Superiores Mayores de la Orden, como hacemos cada año. El tema central que tratamos fue: prevención y protección de las personas vulnerables, en línea con las declaraciones del Capítulo General último. Se trata de un tema dificil y triste por las personas que son vulneradas y abusadas, por las víctimas. También es triste por quiénes vulneran y abusan, sobre todo cuando se produce en el ámbito de instituciones y lugares donde lo esperable es la protección y el cuidado. Todo esto se da por desgracia en todos los ámbitos sociales y también en la Iglesia y en los institutos de vida consagrada.

En la Asamblea hicimos referencia también a la llamada que nos viene de la sociedad y de la Iglesia al respeto por la creación, por la tierra, por el medio ambiente. El Papa Francisco escribió en 2015 la encíclica Laudato Si, en la que nos hace una llamada al cuidado de la tierra, a través de lo que llama el Papa ecología integral, que incorpora claramente las dimensiones humanas y sociales (Cf. 137). La crisis ecológica es una llamada a una profunda conversión interior...Hace falta una conversión ecológica, que implica vivir la vocación de ser protectores de la obra de Dios, lo cual no es algo opcional ni secundario de la experiencia cristiana (Cf. 217). El compromiso debe ser a nivel personal, a nivel comunitario, de las Obras Apostólicas y en definitiva de toda la Orden. El pasado Capítulo General en sus declaraciones nos invita a comprometernos en fomentar el respeto y el cuidado de la creación. El gobierno general desea promover esta sensibilidad en toda la Orden.

Mis queridos hermanos, son dos cuestiones de gran actualidad que nos invitan a toda la Familia Hospitalaria de San Juan de Dios a realizar una lectura renovada y actual de la hospitalidad de San Juan de Dios. Nuestra misión apostólica hoy pasa por una llamada y un compromiso inequívoco por el cuidado de la creación, a la luz de la encíclica Laudato Si y por el cuidado, la prevención y protección de las personas vulnerables, que son todas las que asistimos en nuestras Obras, que vienen a nosotros buscando acogida, salud, paz, amor, misericordia y seguridad: hospitalidad.

Contemplar nuestra misión de hospitalidad desde estas dos llamadas es actualizarla y ponerla al día, respondiendo a los desafíos que hoy se nos pide. Ciertamente no es sencillo e implica conversión, cambio y compromiso, renunciando a posturas defensivas y poniendo en el centro, como lo hacía San Juan de Dios, a las personas necesitadas, especialmente a las más vulnerables, a quienes son víctimas de malos tratos y cualquier tipo de negligencia o abuso, porque ello contradice en su núcleo central y en su ser la hospitalidad que estamos llamados a vivir y ofrecer. Debemos impulsar una formación adecuada para los Hermanos y Colaboradores, así como elaborar las políticas, protocolos y procedimientos necesarios en todas las Provincias y Centros donde no existen, para salvaguardar la seguridad de todas las personas.

En este camino nos sentimos acompañados por Nuestra Madre y Señora del Patrocinio. Ella nos inspira en nuestra preocupación para ocuparnos siempre de sus hijos y hermanos nuestros más frágiles. Ella nos seguirá acompañando y guiando para promover un mundo más sano y seguro, más acogedor y fraterno para todos. Acudamos a ella siempre. En ella encontraremos paz, amor y permanente inspiración para seguir la llamada de su Hijo, repitiéndonos las palabras de las Bodas de Caná: haced lo que él os diga (cf Jn 2,1-11).

Deseo para todos, en mi nombre y en el de toda la Familia Hospitalaria de la Curia General, una feliz celebración de la solemnidad de Nuestra Señora del Patrocinio. Le pido que bendiga a nuestra Orden, a los enfermos y a todos los que formamos la Familia Hospitalaria de San Juan de Dios.

Un abrazo fraterno,

Hno. Jesús Etayo
Superior General






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